Un Millón de Gotas (Víctor del Árbol)

UN MILLÓN DE GOTAS (VÍCTOR DEL ÁRBOL) “Un millón de gotas”

Todos los océanos del mundo caben en una sola gota. Decía Tolstói que todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada.

La felicidad de la familia que nos describe Víctor del Árbol en “Un millón de gotas” nunca existió. Nunca fue real. Se ahogó una tarde de otoño en un lago del norte de España, la dinamitaron en una mina asturiana y se asfixio en un vagón de mercancías rumbo a Siberia. Fue abandonada en una isla remota y rematada por una manada de lobos. La felicidad de la familia de Gonzalo Gil no llegó a nacer, fue un espejismo disfrazado de olvidados recortes de prensa, de medallas de latón oxidadas y de viejas fotos con olor a cartillas de racionamiento. La felicidad de la familia de Gonzalo Gil se murió de pena porque no tenía ni para morirse de hambre.

Jeanne Moreau cantaba, parafraseando a Oscar Wilde, “Each Man Kills the Thing he Loves”. Cada uno de nosotros matamos lo que amamos, de una forma u otra. A los protagonistas de “Un millón de gotas” ni siquiera se les permite eso. Ya nacieron muertos. “Un millón de gotas” Ediciones Destino

Juan Aranzueque

Doblones de a Cuatro: Entrevista Víctor del Árbol

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